lunes, 14 de mayo de 2012


MACAGUA FUSIONA TECNOLOGÍA Y NATURALEZA

04 DE NOVIEMBRE 2005

ESCENARIO PARA VISITAR DURANTE TODO EL AÑO EN CARONÍ

OPCIÓN PERMANENTE A VISITAR, EL COMPLEJO MACAGUA PERMITE OBSERVAR CON OJOS MARAVILLADOS LOS ADELANTOS TECNOLÓGICOS QUE SE USAN PARA DOMAR AL INQUIETO CARONÍ, MIENTRAS QUE EL OÍDO SE DELEITA CON LOS RELAJANTES SONIDOS DE LAS FUENTES Y LA BRISA ENTRE LOS ÁRBOLES.

Agua indomable, corrientes traviesas que recorrían el estado Bolívar desde tiempos remotos, naturaleza indómita impuesta por una fuerza superior al ser humano, era el Caroní, río que sedujo al hombre para que transformara todo su ímpetu en energía hidroeléctrica. Dios le dio todos los elementos al mortal y éste los usó a la perfección para buscar sin descanso lo anhelado, así fue como en Guayana se hicieron posible las cosas inimaginables: la represa Macagua, el Ecomuseo del Caroní y la Plaza del Agua.
 No existe turista que atraído por el embrujo de Guayana se niegue a conocer la mejor muestra de la sinfonía celestial que bailan la naturaleza y la mano del hombre, y todo con un fin, llevar la obra de Dios a los extremos más profundos de la imaginación humana.
 Megaproyectos de concreto, selva creada por el hombre que lejos de contrastar con la naturaleza se ha fusionado perfectamente para regalarle al ser mortal mejores formas de esparcimiento y vida.
 Energía hidroeléctrica creada, espacios llenos de una vida cultural activa para el entretenimiento, la recreación, para acercar al citadino y al forastero a la esencia de una región, que más allá de ser naturaleza es muestra ardiente de todo cuanto el hombre con su ingenio puede lograr.

La represa 

Ubicada en plena avenida Leopoldo Sucre Figarella, en dirección hacia San Félix, Macagua, el Ecomuseo del Caroní y la Plaza del Agua se han convertido en destinos turísticos obligados para el visitante que quiere estar en contacto con la fusión extrema que hay entre la obra de Dios y la del hombre.
 Fuentes de la Electrificación del Caroní, Edelca, señalan que en 1949, experto de la consultora de nombre Burn & Roe INC se acercó hasta la cuenca del río negruzco, realizó estudios de su caudal y toda su fuerza y descubrió algo mágico y aprovechable, su potencial hidroeléctrico.
 La firma extranjera le recomendó a las autoridades venezolanas el desarrollo de todo ese potencial innato que tenía el Caroní, y la palabra se hizo proyecto y el proyecto se tornó en realidad.
 Eran tiempos en los que los científicos del planeta buscaban sustituir la termoelectricidad por la hidroelectricidad, todo con el propósito de ahorrar combustibles fósiles para la exportación y otros fines.
 El proceso fue arduo, pero la idea estuvo siempre allí, sembrándose, concretándose, buscando su realidad en el tiempo y en el espacio. Nació la Corporación Venezolana de Guayana, CVG, con el fin de estudiar, desarrollar y organizar el aprovechamiento hidroeléctrico del Caroní, y el 23 de julio de 1963 vio la luz por primera vez el nombre de Edelca.
 La recién creada empresa tutelada por la CVG se encargó de construir en aquella oportunidad la pionera represa que llevó el nombre de Macagua, y desde entonces el ingenio del hombre no ha cesado en su aspiración por construir complejos hidroeléctricos para brindar energía, no sólo al país, sino también a los países vecinos como Colombia y Brasil.

Proceso

 La fuente de Edelca explica que la Casa de Máquinas I de Macagua comenzó a construirse en 1956 y fue concluida en 1961, esta central en aquel momento, no requirió almacenamiento de recurso hídrico para su creación, debido a que era una presa al filo del agua.
 En 1959 entró en funcionamiento la primera unidad generadora para apoyar el desarrollo de la industria del hierro y el acero en la región. Esta Casa de Máquinas tiene seis turbinas "Francis" con un potencial instalado de 372 millones de kilovatios.
 La Casa de Máquinas II, iniciada en 1985, nació como una ampliación de la primera. Concebida bajo condiciones especiales por estar ubicada en el perímetro urbano de Ciudad Guayana y cercana al parque La Llovizna, cuenta con una capacidad instalada de dos mil 570 millones de kilovatios, distribuidos entre la Casa de Máquinas II, con 12 turbinas "Francis", y la Casa de Máquinas III con dos unidades Kaplan, esta última permite conservar la belleza del Salto La Llovizna.
 Aunque luego de Macagua, vinieron otras presas como la de Guri y Caruachi, y próximamente Tocoma, Macagua fue la pionera y sigue manteniendo su puesto como la muestra más palpable de la instalación del desarrollo hidroeléctrico no sólo en Guayana, sino también en el país, está allí en pleno centro del municipio Caroní entre Puerto Ordaz y San Félix.

Arrogante Ecomuseo 

 La demanda de la industria del turismo les obligó a las autoridades de la región a pensar en la creación de un lugar de visitas de la Central Hidroeléctrica Macagua, ya que está construida dentro del área urbana de la ciudad.
 En mayo de 1998 se creó el Centro de Visitantes Macagua y en noviembre de ese mismo año abrió sus puertas el Ecomuseo del Caroní, y a partir de 1999 el parque La Llovizna y La Plaza del Agua pasaron a formar parte integral de un mismo complejo.
 Voceros del Ecomuseo del Caroní aseguran que el centro tiene como finalidad mantener al usuario en contacto con la información y brindarle herramientas de interpretación que le permita interactuar con el medio ambiente.
 La misión oficial del Ecomuseo es "enriquecer la vida y conocimientos de la comunidad y público en general, mediante dispositivos de autoconocimiento y divulgación del conjunto de bienes que conforman el patrimonio cultural de la región, de la cuenca del río Caroní, así como los creados por la CVG Edelca en una visión integral y comprensiva de su evolución, en el pasado, presente y futuro".

Esencia 

El Ecomuseo recibe cerca de 200 mil visitantes al año y le enseña a niños y jóvenes a conocer y respetar la naturaleza, a través de visitas guiadas por sus exhibiciones permanentes y temporales.
 El edificio de este centro cultural y turístico cuenta con varias plantas y áreas que son, el Centro de Información y Documentación, la Sala Oswaldo de Sola, Sala de Exposiciones Temporales Paúl del Río, Sótano 1 con el Auditórium, la Sala de Exposiciones Itinerantes, Sótano 2 con las Sala A, Sala B y la Sala de Control.
 Único en su estilo en Venezuela, el Ecomuseo del Caroní persigue permanentemente obtener, conservar y exponer con fines educativos y científicos, temas y actividades relativos al ambiente y la historia, para así difundir y promover preferentemente las correspondientes al territorio nacional.

Agua y ocaso conjugados

La Plaza del Agua es otro lugar que forma parte del ingenio del ser humano en Guayana, y es definida por Edelca como una invitación al imponente ocaso del oeste.
 Un folleto promocional del lugar explica que "su trazado radial expresado en las baldosas de concreto en las líneas de grama, en las escalinatas y el aro de agua, definen el borde oeste del Complejo Hidroeléctrico". Es la antesala a lo que el visitante va a observar, la inventiva del hombre en su máxima expresión.
 "La fuente con la serenidad de su caída, el sonido que invita a la meditación y que tiene particular resonancia al atardecer se integra a la mágica luz de Guayana, modula el contorno convirtiéndose en el borde del paisaje desde el centro en la protagonista principal y ente motor del proyecto, el agua", reitera el boletín promocional.
 La mano del hombre en Guayana supo envolver en una misma tela los vestigios y la esencia de la arquitectura, el concreto, la ecología, la historia, el arte y la tecnología, un megaproyecto que tuvo como principal inspiración la naturaleza y todo su potencial. Indomable fuerza que decidió concentrar todo su poder en el Caroní para que el ingenio del ser humano izara su bandera del triunfo.
 Se trata del resultado de muchos años de sueños, trabajo y proyectos hechos realidad, una carta bajo la manga para los que se atreven en creer en esta tierra como un potencial centro turístico de Venezuela, aquí la obra de Dios y la del hombre se fusionaron por siempre jamás y se la regalaron al oriundo como espectáculo permanente, y al forastero, como el embrujo que lo atraerá por toda la eternidad.


LA LLOVIZNA INDOMABLE

28 DE OCTUBRE 2005

AIRE, AGUA, TIERRA Y FUEGO SE UNIERON PARA QUE LA NATURALEZA INSPIRADA SE POSARA EN GUAYANA

CON UNOS VEINTE METROS DE ALTURA, EL SALTO LA LLOVIZNA SE HA CONVERTIDO EN ICONO ARROGANTE DE CIUDAD GUAYANA QUE LUCE RESPLANDECIENTE ANTE LOS OJOS DEL TURISTA NACIONAL Y EXTRANJERO.

Hace millones de años cuando apenas el mundo dibujaba sus formas ocurrió algo sorprendente, mágico y puro. Aire, agua, tierra y fuego fusionaron su esencia para regalarle al ser humano un espectáculo natural y eterno: La Llovizna.
 Cada día la oscuridad nocturna abre sus puertas y deja entrar el brillo resplandeciente del sol, y el fuego se concreta para iluminar el agua que cae indomable y espumosa sobre la superficie de la tierra. El aire se transforma en corrientes de viento que soplan en diferentes direcciones y que sirven de transporte a las diminutas gotas que se convierten en rocío. Y entonces, sólo entonces, ocurre el milagro, La Llovizna se concreta y cae sobre los visitantes para inmortalizar y reafirmar una y otra vez su nombre.
 Con unos veinte metros de altura el salto se ha convertido en icono arrogante de  Ciudad Guayana que luce resplandeciente ante los ojos del turista nacional y extranjero.
 Formado con las aguas negruzcas del imponente río Caroní, La Llovizna se convirtió en el centro de un parque natural que tiene una extensión de 160 hectáreas.
 Para llegar a este singular paraíso terrenal hay que dirigirse a la avenida Leopoldo Sucre Figarella, vía San Félix, en el municipio Caroní, y al llegar al distribuidor de la represa Macagua II, pasar por debajo y seguir la señal que indica dónde está el hermoso parque. Las visitas están programadas de martes a domingo, de 9:00 de la mañana a 3:30 de la tarde. El mantenimiento del lugar depende de la empresa tutelada por la Corporación Venezolana de Guayana, CVG, Electrificación del Caroní C.A., Edelca.

Datos 

Al llegar a la entrada de La Llovizna un grupo de encargados del área de seguridad le abrirá paso y al observar el área, los visitantes sienten como si la naturaleza planificó posarse allí para no irse nunca jamás.
 Un estudio realizado por expertos demostró que más de un 80 por ciento de los suelos del parque están formados a partir de material geológico que data de más de tres mil 500 millones de años.
 La vegetación ha desarrollado sus propias formas para sobrevivir a los cambios del clima y a toda la falta de nutrientes del suelo, miles de especies de plantas, árboles y todo tipo de vegetación se mantiene firme ante las arremetidas inclementes de los mismos tiempos de lluvia y de sequía.
 El parque está dividido en dos áreas, la sur que comprende un aproximado de 30 islas conectadas entre sí por caminerías de piedras que ofrecen al turista la posibilidad de explorar cada lugar, cada sitio, tener contacto con la naturaleza y disfrutar la inolvidable visita.
 Tres islas conforman la zona norte del lugar, Los Novillos, Zapateral y Pica-Pica, que se caracteriza por las presencia de grandes extensiones de grama y áreas de bosque reducido.
Fauna 

La vida animal también encontró un gran hogar en este conocido parque, diversas especies de animales conviven en la zona en perfecta armonía con el agua, la tierra, la vegetación y las variantes climáticas de cada momento.
 Transitar por los caminos del parque es toparse inevitablemente con iguanas, matos de agua, sapitos mineros, perezas, acures y chigüires, especies que se convierten en recreación del turista.
 Los cielos de La Llovizna también son surcados por una gran cantidad de aves que se han convertido en parte del lugar, azulejos, piarros, cotúas y gavilanes pitavenados, entre otros.
 En el río Caroní también habita una gran cantidad de especies de peces que son parte de la recreación del parque: la palambra o bocona, el pavón amarillo, el pavón pintado, el bocachico o checheco, lo cual se convierte en amplio pasatiempos para los niños.

De interés 

En un folleto informativo, creado por CVG Edelca, se ofrece importante información sobre La Llovizna para consumo y conocimiento del visitante.
 En el impreso se promocionan los sitios de interés del parque, entre ellos el salto La Llovizna que “es sin dudas la vista más escenográfica del parque. La espléndida catarata de unos 20 metros de altura sobre una sinuosa muralla de rocas precámbricas es la última voltereta del Caroní antes de entregarse al Orinoco. El fenómeno de la bruma producida por el agua pulverizada es lo que da nombre a este salto y al parque todo. Desde las islas La Guacharaca, El Colibrí y El Paují es posible aproximarse sin riesgo para ver el torbellino de espuma del salto de agua. La Guacharaca y El Colibrí están conectadas por un puente colgante, desde donde se puede contemplar el agua correr vigorosamente”.
 Otros puntos de interés son descritos en el folleto informativo de Edelca, que son la isla Azulejo, La Guacharaca, los Senderos sobre las Aguas, la Laguna El Danto, el Paseo La Jacarandá, el Teatro de Piedra, los senderos Las Babas y Las Terecayas, los miradores Chaparral, Pica-Pica, Punta Vista, Las Arenas y Las Cocuizas, las playas Las Arenas y Zapateral y el Pozo Escondido.

Recomendaciones 

El ejemplar impreso por la empresa estatal ofrece también una serie de recomendaciones para preservar el parque y andar en él bajo todas las medidas de seguridad necesarias, que son reproducidas a continuación.
- Asegúrese de mantener a los niños tomados de la mano cuando se acerque a una cascada o raudal, y manténgase alejado de las pendientes abruptas.
- Al observar y/o fotografiar la vida silvestre, procure no perturbar o espantar a las aves y otros animales.
- Los senderos de canto rodado y tierra delimitados por muros de piedra son caminos seguros. Evite los atajos, pues no sólo contribuyen a degradar el terreno y perjudicarla vegetación, sino que ponen su vida en peligro.
- Absténgase de ingerir bebidas alcohólicas en el parque.
- Respete las normas que prohíben cazar o pescar dentro del parque.
- Absténgase de encender fogatas.
- No extraiga plantas o animales para no perjudicar el ecosistema.
- Deposite los desperdicios en las cestas instaladas con ese fin. Deje el espacio visitado limpio como lo encontró.
 El tiempo seguirá adueñándose de los años, el libro de la vida se seguirá escribiendo milenariamente, más visitantes sucumbirán ante tan arrogante belleza y ella siempre estará allí indomable, única y natural, vestida con su mejor traje para sonreírle al visitante, alegre y eterna, La Llovizna.

Impresiones de los visitantes
 Luz Valencia, estudiante proveniente de Caracas, opina que “el parque La Llovizna es un lugar único, hermoso e inolvidable, me gustan todos sus espacios, vine cuando tenía como 10 años y las cosas están mucho más cuidadas”.
 Jhon Shisnal, supervisor de museos, de Gran Bretaña, señala que “este lugar es único en el mundo, me gusta mucho la atención de la gente, y cada espacio, las iguanas y todo, esto está very good!!!”. 
 Ezequiel Méndez, estudiante, de Caracas, explicó que “es la primera vez que visito este parque y quedé encantado, me gusta cada espacio, vimos varios animales y desde luego que lo mejor de todo es la cascada”.
Verónica Valencia, estudiante, manifestó que “vine cuando tenía como cuatro años y de verdad que estoy muy contenta porque pude volver a venir, es excelente poder disfrutar de la naturaleza en todas sus expresiones, de verdad que regresaría”. 


CONMEMORAN 40 AÑOS DE MUERTE DEL PADRE PALACIOS

03 DE ABRIL 2007

INVITAN A LOS “LOYOLA VALIENTES” Y A LA COMUNIDAD EN GENERAL A UNA MISA QUE SE REALIZARÁ ESTE MARTES A LAS 6:00 DE LA TARDE EN LA IGLESIA FÁTIMA DEL CENTRO CÍVICO DE PUERTO ORDAZ.




“Era un señor un poco encorvado, con su sotana entre beige y un amarillo tenue. Usaba un sombrero de ala ancha y siempre iba a pie desde la iglesia del Centro Cívico de Puerto Ordaz hasta la sede del Loyola”. Con estas palabras, Jesús Velásquez, María Suniaga y Klara Morillo, miembros de la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio Loyola (ASIA), recuerdan entre anécdotas y sonrisas a uno de los hombres pioneros en la educación de nuestra ciudad: el padre Gonzalo Palacio, Conde de Borao.

 El motivo del recuento anterior, es para contextualizar un poco, ya que este martes se conmemoran 40 años de la desaparición del padre Palacio, fundador del Instituto Gumilla. Por tal motivo, los declarantes invitan a la comunidad en general y a todos los “Loyola valientes” a una misa que será oficiada en la Iglesia Nuestra Señora de Fátima por monseñor Mariano José Parra, Obispo de Ciudad Guayana, esta tarde a las 6:00.
 En un encuentro con los medios de comunicación realizado la mañana de este lunes, los ex alumnos del Loyola, indicaron que dentro de las propuestas que manejan para homenajear al padre Palacios, destacan la consolidación de una orden al mérito que lleva su nombre, el traslado de sus restos del cementerio de Chirica en San Félix a la iglesia del Centro Cívico de Puerto Ordaz y una exposición fotográfica de Guillermo Mora en los mismos espacios de la Iglesia Fátima.

El motivo

De acuerdo a los declarantes, la celebración viene dado que “siempre se ha descuidado un poco esa parte de dar a conocer quien era el padre Palacios, una figura muy importante para nosotros, pues tuvo que ver con la formación de la ciudad, no sólo en el aspecto educativo, sino también en lo deportivo y cultural, desde que llegó a estas tierras”.
 Señalaron que el interés “se despertó” más aún, luego de que Velásquez publicase un artículo sobre Palacios en la primera edición de una revista de ASIA, tras la cual muchos de los ex alumnos sintieron esa necesidad de reivindicar la labor ejemplar de este sacerdote jesuita, nacido en Zaragoza, España, el 20 de noviembre de 1894.
 La historia de este homenaje se remonta al año 2006 cuando el Colegio Loyola  Gumilla celebró su cuadragésimo aniversario, ocasión en donde se entregó por primera vez la Orden Padre Palacio, la cual busca reconocer el trabajo y la proyección de figuras de esa institución y de la comunidad en general que de una u otra manera han sabido aportar al desarrollo de nuestra hermosa Ciudad Guayana.

El de los consejos

Los declarantes señalaron que el padre más que regañón siempre estuvo dado a dar consejos a los alumnos, siendo el “estudie”, el más impartido. Para hacer un poco de historia, suministraron un material en el que se reseña un poco de la vivencia del padre Palacios en Venezuela, país al que llegó en 1955, siendo en ese entoncesprofesor de la Universidad Católica Andrés Bello-Caracas.
 Su venida a Guayana se da, gracias a la invitación que le formulase la antigua Orinoco Mining, hoy Ferrominera Orinoco. En 1957 se establece en Puerto Ordaz, un poblado que apenas daba sus primeros pasos. Es así, como preocupado por la formación de la creciente juventud de la zona, funda la primera escuela privada y gratuita, bajo el nombre de Domingo Zorrilla, con sede en el barrio Los Monos.
 Luego, con el aporte de la Mining, construye “unas barracas de color verde, con una estructura de cartón piedra, que estaban ubicadas en la intersección de la avenida Las Américas con la avenida Caracas”, comentan los declarantes. Destacan que en ese entonces se atendió una matrícula de 138 estudiantes. Así nace el “Instituto Gumilla”, en honor al misionero jesuita José Gumilla, creador del Orinoco ilustrado en el siglo XVI.
 Con varios años de lucha, logró que la sede se trasladara frente al estadio Ferrominera en el edificio Palbor, todo esto para el año escolar 1965-1966. Sin embargo, el padre Palacios fallece el 3 de marzo de 1967. Paralelo a las labores del Instituto Gumilla, estaba el trabajo de otras congregaciones, que también se encargarían de la educación, como La Salle, el Loyola, el Nazareth, por mencionar algunas, todas bajo la coordinación del ingeniero Alfonso Ravard.
 Una de las primeras en ver luz fue el Loyola, quien tuvo al frente a los padres Ollaquindia y Anduela, sacerdotes jesuitas. La primera sede de este colegio estuvo en el parque Cachamay, tal y como señala la revista de ASIA.

La fusión

En el texto se indica que “antes de morir, Palacios entregó la administración del Instituto Gumilla, y el edificio Palbor (Palacios de Borao) es vendido a Pedro Trullas (...) muere Palacios y hay que solucionar el hecho de que había dos entidades educativas de la Compañía de Jesús. En una, la educación era paga y de varones (Loyola) y, en la otra, era gratuita y mixta (Gumilla). Ravard pone una condición, para que no se pierda la obra de Palacios, agregar el nombre de Gumilla al Loyola, y que siga siendo mixto. Así pues, nace el Colegio Loyola Gumilla, cuna de insignes guayaneses, formados para ‘amar y servir”.
 Los declarantes señalan la importancia de que los guayacitanos conozcan esta historia, para que no vean al nombre como al de un extraño, sino como al de un español que se enamoró de la belleza de nuestra región y se entregó plenamente a fomentar la educación en ella.

Próximos pasos
Guillermo Mora, fotógrafo de gran trayectoria en nuestra ciudad también rememora el trabajo del padre Gonzalo Palacios de Borao, quien oficiaba misa en varios idiomas en la iglesia del Centro Cívico de Puerto Ordaz. Su exposición, amplia en caras y momentos de la historia de nuestra ciudad se plena para rendir un tributo a este gran hombre. La muestra se mantiene en la Iglesia Fátima.
 Por otro lado, Velásquez, Suniaga y Morillo señalan que aún se afinan detalles para el traslado de los restos del padre Palacios a la Iglesia Fátima, por ser este lugar otro de los refugios desde donde también trabajó.




DIGNIFICAR A SAN FÉLIX/ALCIDES PEREIRA LAGUNA

11 DE JULIO 2008

"En tanto que haya alguien que crea en una idea, la idea vive". Oscar Wilde

San Félix de Guayana, fundada entre 1770 y 1771, según el hermano Nectario María, o entre 1765 y 1767 según nuestro recordado historiador Manuel Alfredo Rodríguez, ha sido un pueblo o bien una ciudad siempre olvidada por el sector oficial, tanto por la denominada cuarta República y por la hoy mal denominada quinta República, lo cierto es que las dos han tratado mal o esta gran ciudad. Sin embargo su inmenso comercio al detal, uno de los más pronunciados del país gracias al sector del capital privado, le han dado valor económico actual. ¿Pero cómo dignificaría el sector oficial a nuestra gran ciudad?

1. Dignificarla es: construir uno o dos centros comerciales grandes para albergar la masa de buhoneros que están en sus calles y que la van a convertir en una urbe anarquizada.

2. Dignificarla es: terminar su paseo del malecón y convertirlo en un verdadero sitio turístico, cuya primera fase fue construida durante el gobierno de Luis Herrera Campins.

3. Dignificarla es: transformar las calles adyacentes a la Plaza Bolívar; una de las más bonitas de Venezuela, reformada por el gobierno de Luis Herrera Campins, pero una de las más abandonadas y esto que todo el tren ejecutivo y legislativo de nuestro municipio es bolivariano; en un gran paseo histórico, sin vehículos de ninguna especie con calles empedradas, bellos materos y faroles de lujo.

4. Dignificarla es: sacar los colectivos por las calles laterales y dejar libre de vehículos su casco central y así la gente andará por el paseo a pie sin obstáculos.

5. Dignificarla es: reconstruir su Plaza Miranda y anexarla al paseo histórico.

6. Dignificarla es: arreglar las calles y aceras de los sectores cercanos al centro como La Unidad, La Grúa, La Esperanza, San Rafael, Las Delicias, Las Palmitas y mantenerlos limpios de basuras y escombros.

7. Dignificarla es: trazarle avenidas o amplias calles en aquellos lugares donde es factible y económica su construcción.

8. Dignificarla es: construirle su proyectado teatro municipal en la entrada de la ciudad por los lados del ancestral Hotel León, que complemente la actividad turística que se puede desarrollar en su malecón.

9. Dignificarla es: municipalizar, conforme a la ley, el servicio de chalanas y construirles rampas de fácil acceso, repotenciar las naves, para que la travesía tenga un contenido turístico, es bien sabido, como en más de una oportunidad lo manifestamos, el segundo puente sobre el río Orinoco no sirvió para San Félix y hoy las chalanas continúen su mismo peregrinar de mal servicio.

10. Dignificarla es: techar las ruinas de San Antonio del Caroní y convertirlas, con anuencia del clero, en una gran catedral para que en los días feriados se hagan misas turísticas canalizadas por este medio si existe.

11. Dignificarla es: hacer un parque al pie del cerro El Callo, en honor al libertador de Guayana y en su altura hacer un Piar gigante, como las esculturas de santos que existen en las entradas de algunas ciudades y en lontananza se estampe su figura.

12. Dignificarla es: rescatar lo que queda de su laguna y convertirla en un paseo, y si no hay dinero para esto, rellenarla y hacer un gran estacionamiento moderno o dentro de ella, construir el gran mercado de buhoneros.

13. Dignificarla es: mejorar las condiciones de su única zona industrial de Chirica, ya que la moderna de 25 de Marzo se perdió.

14. Dignificarla es: consolidando, lentamente y progresivamente, sus barrios, transformarlos en pequeños ciudades colaterales, con la ayuda de sus consejos comunales, que son los que en instancia conocen la solución de sus problemas sectoriales.

15. Dignificarla es: crearle una auténtica policía, con buenos salarios, con una urbanización residencial, seguridad social, para así no desconfiar de los agentes pues, actualmente nos invade el miedo porque hasta algunos de ellos son delincuentes con patente.

Y otras tantas obras que se pueden hacer con un alcalde progresista, verdaderamente servidor, no un ladrón, sino un auténtico varón al servicio de su pueblo, lógico con el apoyo de un gobernador con las mismas cualidades, ¿será difícil conseguirlo? El que puede hacer estas cosas sencillas y otras puede optar a ese cargo, en caso contrario retirase de la contienda, no pase adelante.

¡Desperté de un sueño profundo, y estaba dormido en un mullido colchón de dólares, que no eran míos, pero que brotaban de las entrañas de mi patria!

Fuente: Correo del Caroni



martes, 1 de mayo de 2012


LEOPOLDO SUCRE FIGARELLA: CONSTRUYENDO EL DORADO

29 DE JULIO 2010

"EL DORADO, COMO FICCIÓN NO EXISTE NI PODEMOS DESCUBRIRLO; PERO EL DORADO COMO FUENTE DE TRABAJO, EMPLEO, PRODUCCIÓN DE ENERGÍA Y DE RIQUEZA; COMO PALANCA Y MOTOR DE NUESTRO DESARROLLO, PODEMOS Y DEBEMOS CONSTRUIRLO".



Al recorrer las avenidas y autopistas de Caracas y al voltear la mirada sobre la Guayana de hoy, es posible observar la obra de un servidor público venezolano que se entregó durante casi 50 años a la construcción del país. Su historia y ese legado de concreto que debe ser reconocido por las futuras generaciones, impulsaron la realización de la nueva producción documental de Cinesa: Leopoldo Sucre Figarella, Construyendo El Dorado.
La película acerca al espectador a la vida de Sucre Figarella, quien nace en la población de Tumeremo, estado Bolívar en 1926 y, al graduarse de bachiller, se traslada a Caracas para ingresar en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela. Atraído por las ideas de Rómulo Betancourt, se inscribe en el naciente partido Acción Democrática, compartiendo sus estudios con la política universitaria, y posteriormente, distribuyendo su tiempo entre la profesión y una lucha política que conlleva a la persecución y a la cárcel. Con sólo 34 años de edad, se convierte en gobernador por el estado Bolívar, iniciando una larga trayectoria de cargos públicos como ministro de Obras Públicas; de Transporte y Comunicaciones y ministro presidente de la Corporación Venezolana de Guayana.
Durante 32 minutos, la película reúne una diversidad de testimonios, que se encargan de relatar las experiencias personales y laborales junto a Sucre Figarella; de igual forma, presenta una exhaustiva selección de imágenes históricas del constructor de Guayana desde sus distintos ámbitos de acción, así como gran parte de su obra: el primer puente sobre el río Orinoco; Santo Tomé de Guayana, hoy Ciudad Guayana; la segunda etapa de la presa Raúl Leoni; las autopistas Ciudad Bolívar-Ciudad Guayana y Ciudad Guayana-Upata; así como la avenida Libertador, las autopistas del Este y del Valle, entre muchas otras.
Para la realización del documental, fue necesaria una extensa investigación bibliográfica y audiovisual que tomó cerca de un año, y el trabajo de un equipo de profesionales, conformado por Andrés Crema (guión y dirección), Ana Karina Cabello (producción general), Yhonnathan Muñoz (post-producción), Daniel Espinoza (música) y Jaime Suárez (locución).
El estreno privado de la película se llevó a cabo el 26 de Julio, a las 7:00 pm en el Centro Cultural Chacao y, las funciones para todo público se efectuarán durante el mes de agosto y serán notificadas próximamente. Asimismo, el documental podrá ser adquirido en los puntos de venta ubicados en Tecniencia, Esperanto, El Buscón, Fundación La Previsora, Librería Lea, Librería del IESA, Tienda del Cine (Celarg), Xinemanía, Oficinas de Cine Archivo B.F. y Librería La Ballena Blanca.
El nuevo título de la Colección Cine Archivo: Leopoldo Sucre Figarella, Construyendo El Dorado, es la biografía de un hombre de estado con visión de país, con mirada e ideas de largo plazo; es la historia de un venezolano que logró descifrar el acertijo de El Dorado.

FICHA TÉCNICA

Guión y dirección: Andrés Crema
Asesoría cinematográfica: Carlos Oteyza
Producción ejecutiva: Luis Guillermo Villegas, José Ignacio Oteyza, Verónica Cañas
Coordinación de producción: María Eugenia Ríos, Maithe Caicedo
Poducción general: Ana Karina Cabello
Drección de fotografía y cámara: Andrés Crema
Coordinación de servicios creativos: Dalny Rago
Post-producción: Maryorie Dugaro
Locución: Yhonnathan Muñoz, Jaime Suárez
Música: Daniel Espinoza.







60 AÑOS DEL DESCUBRIMIENTO DEL CERRO BOLÍVAR

10 DE ABRIL 2007

CARRETERAS, VÍAS FÉRREAS, AEROPUERTOS Y HASTA EL CANAL DE NAVEGACIÓN DEL RÍO ORINOCO, VINIERON COMO CONSECUENCIA DEL AUGE DEL HIERRO.



Hace seis décadas, cerca del pueblo de La Parida, se produjo un hecho cuyas consecuencias resuenan en el presente. Allí, en este mismo cerro, territorio de escasa agricultura y ganadería, se descubrió -en la tarde del 4 de abril de 1947- un reservorio de mineral de hierro que cambiaría para siempre la vida de Guayana y de su población: el Cerro Bolívar.
El Cerro La Parida, rebautizado en 1948 con el apellido de nuestro Libertador, es una colina de 11 kilómetros de largo por 3 kilómetros de ancho, emplazada en el municipio Raúl Leoni del estado Bolívar, aproximadamente a 100 kilómetros al sur de Ciudad Bolívar y 149 km al suroeste de Ciudad Guayana.
Considerado el descubrimiento de mineral de hierro más importante del siglo XX, su hallazgo y subsiguiente explotación -realizada primero por la concesionaria Orinoco Mining Company y luego por CVG Ferrominera Orinoco- constituyó un factor fundamental para impulsar el progreso de Guayana, y en general para la creación de una propuesta de desarrollo alternativo para el país.

 EL HALLAZGO 

El descubrimiento, según rememora Luis Hurtado Zorrilla, cronista de Ciudad Piar, se produjo a consecuencia del hallazgo realizado por Tiburcio y Arturo Vera en el Cerro El Florero, luego conocido como El Pao el 2 de mayo de 1926.
Sin embargo, el descubrimiento de este portento se realizó a principios de abril de 1947. El día 3 de abril, un grupo encabezado por el geólogo Mack C. Lake y guiado por el único venezolano que participó en la hazaña, Eugenio "El Cabo" Suárez, realizó el ascenso hasta la cima del cerro La Parida, adonde llegó al día siguiente, 4 de abril. Esta fecha marcó -para la posteridad- el hallazgo de este singular yacimiento de mineral de hierro, explicó el cronista.
Asimismo, manifestó que "el primer resultado directo de la explotación del hierro fue el fortalecimiento de la infraestructura de la región. Carreteras, vías férreas, aeropuertos y hasta el canal de navegación del río Orinoco, vinieron como consecuencia del auge ferrominero. Las dragas abrieron la autopista fluvial del río padre, para permitir la entrada de todo tipo de maquinaria y productos".

PORTENTOSAS RIQUEZAS 

Hurtado informó que en 1955 se firmó con la empresa italiana Innocenti el contrato para la construcción de la Siderúrgica del Orinoco (Sidor), la cual haría realidad -desde 1961- el sueño de producir acero en nuestro país, aprovechando la riqueza mineral del Cerro Bolívar y los yacimientos circundantes.
"Un impulso significativo representó -en 1960- la creación de la Corporación Venezolana de Guayana, ente que desde su nacimiento asumió la tarea de promover el desarrollo de los recursos naturales de la región, mediante la creación de nuevas empresas filiales que aprovecharan las riquezas de la zona".

INDUSTRIA MADRE

Luis Hurtado Zorrilla, cronista de Ciudad Piar, aseguró que luego de su pase a manos del Estado venezolano en 1975, la industria del hierro se transformó en padre y madre de las demás actividades industriales de Guayana.
"Así se le dio un renovado ímpetu a la explotación de oro en El Callao, y empezó el procesamiento de la bauxita para reducir aluminio, por sólo citar dos ejemplos". "Todo ello es producto del Cerro Bolívar, si no se hubiese producido el auge ferrominero, indudablemente la historia sería otra", finalizó.

Fuente: Correo del Caroni